Identidad, Transhumanización y Ciencia Ficción

Los cambios tecnológicos pueden transformar de maneras insospechadas nuestra relación con el mundo. Los ejemplos son numerosos: la rueda, la máquina de vapor, la computadora, Internet, por sólo nombrar los más icónicos en términos de revolución social.

Nick Gentry es un artista que por medio de su obra ha explorado estos efectos en el Ser. Su obra de retratos elaborados con desechos  informáticos nos invita a reflexionar sobre cómo construimos nuestra identidad dentro del ámbito de lo digital, superponiéndola a la convencional.

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De Nick Gentry

Parece vislumbrase un futuro en el que la tecnología estará integrada al cuerpo: lentes, ropa, chips, nanorobots y otros accesorios con la capacidad de mantenernos en conexión permanente con la información. Se podría afirmar que estamos en los linderos de la transhumanización, un concepto filosófico que se refiere a la posibilidad de trascender las limitaciones de nuestra biología.

Esto significa que los procesos cognitivos, sensoriales y cualquier otro, podrían optimizarse a niveles de ciencia ficción. Los investigadores más optimistas visualizan que será posible trasladar toda la información de las conexiones neuronales de una persona a un ordenador, lo que en otras palabras es preservar esa conciencia por la eternidad.

El gran desafío de una posible transhumanización ética es el de la accesibilidad. Si consideramos que en el presente existen grandes brechas entre privilegiados y desfavorecidos, podría suceder que se generen dos clases de ciudadanos: los mejorados o trascendidos, y los convencionales.

Es evidente que la optimización de las capacidades estará al alcance de quien pueda pagarla y aquellos que lo hagan serán los que dominarán los diversos espacios de la vida social. Es una consecuencia lógica de ser más inteligente, fuerte o perdurable.

Tal vez la gran pregunta que debamos hacernos es cómo podemos aprovechar todos esos avances para el bien común y no el de sólo de unos pocos que desean la inmortalidad y la superioridad.  De lo contrario, el futuro imaginado en la película Matrix será más que un culto cinematográfico.

Escafado

Artículo publicado en la quinta edición de la revista digital Desde Ahora.  http://issuu.com/35809/docs/enero

Regresar a donde se empezó

Por Isadora Bonilla

Este domingo 2 de marzo se llevó a cabo el Laboratekio “El Edén de Petén” en lo que fuera la primera sede de Laboratekio en el 2011.

Hacía casi tres años que el huerto de Petén había comenzado a sembrarse y aunque no estuvo cuidado regularmente las bases y las estructuras que se sembraron servían todavía muy bien para su uso renovado. Me sentí contenta de volver. Casi no voy a tequios últimamente porque estoy cansada los fines de semana, sólo que este me sobrepuse a la flojera y salí a visitar Petén, y a Laboratekio. Y volví muy animada y feliz de encontrar nuevos y viejos amigos.

Yo llegué un poco tarde y encontré al equipo trabajando en la azotea del espacio, acomodando tierra en huacales, organizando plantas, acomodando macetas y limpiando el lugar pues ya era hora de la comida y además extrañamente comenzaba a chispear.

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Se hizo una breve coperacha y algunos partimos a comprar verduras y pasta para empezar a cocinar.

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En realidad cuando llegué ya estaban guardando todo, y no supe qué hacer así que me puse a tomar fotos y a bailotear por todos lados husmeando y picando los ingredientes de la cocina (no lo hagan, es malvado) y cuando llegó la hora de la comida pude por fin platicar con varios asistentes, habitantes de la casa, anfitriones del tekio, Rolando el distribuidor minimalista de flores, Jennifer, una panadera con una gran conciencia social que nos regaló de pan para el postre (orgánico, integral de a de veras) y delicioso, y Hugo que tiene un hermoso proyecto de plataforma de creación de animación stop motion para proyectos sociales (amor total).

Indiana, la habitante coordinadora de esta temporada de Laboratekios en Petén es muy chida. ¡Parece que seguiremos convocando a Tequios!

Estando un ratito en este tequio, conociendo gente que tiene proyectos muy vivaces, con una gran conciencia y ganas de trabajar y modificar para bien nuestro entorno, recordé que los tequios no sólo son espacios de trabajo manual, no sólo construimos huertos, construimos otro mundo más solidario, que abre las puertas a nuevas formas de convivir, trabajar, crecer.