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“Mañana” el documental que puede cambiar nuestra perspectiva (leve crítica)

Por Isadora Bonilla

“Mañana” es un documental francés dirigido por Cyril Dion y Mélanie Laurent, que se enfoca en mostrar las acciones colectivas que alrededor del mundo (más que nada EU y Europa, según él) se proponen como posibles soluciones al desastre del calentamiento global. Esta es mi crítica grinch.

Lo vi hace una semana en la Cineteca y me dejó dudando mucho. Estamos en crisis, pero, ¿las soluciones son tan rosas como las plantea?

La Ciudad de México, hogar de Laboratekio, su espacio de experimentación, enfrenta numerosas crisis ambientales. Estamos hablando no sólo de la contaminación del aire, cuyos niveles más que alarmantes ya no pueden mitigarse ni disminuyendo el tránsito. Aunque buena parte de los automovilistas, realmente no se plantean el calentamiento global ni la contaminación del aire como un motor para cambiar su forma de desplazarse, de asentarse y de habitar la ciudad, tenemos que decirlo. Las bicis siguen siendo objeto de persecución ideológica. Como el vegetarianismo, o el veganismo, y muchas formas de resiliencia ante el desastre ecológico que vivimos. Pero no sólo es eso. La velocidad de esta ciudad está dando paso a una vida poco vital. Es el consumo, el tipo de trabajos, de dónde viene el agua que usamos, cuánto carbono consumimos en transporte, alimentación, objetos, y demás actividades.

Y esto es algo salvable del documental, que se plantea, honestamente, en un PUNTO DE NO RETORNO. No estamos bien, no vamos “avanzando” no estamos en un momento de “Desarrollo”. La velocidad con la que el clima está cambiando sorprendió incluso a los más expertos defensores del calentamiento global. Ya sabemos de qué se trata, (si estás leyendo esto, quizá eres sensible al tema y conoces sus causas y alcances) estamos hablando del Antropoceno, de que los recursos naturales están siendo explotados y puestos en riesgo cada vez más rápido.

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Muchos hemos intentado hacer algo respecto. De eso se trata el documental. De las personas que buscaron alternativas y las pusieron en práctica. Como Totnes, en Inglaterra, la cuna de los “Transition Towns” o Pueblos en transición, que asumen la realidad climática y ordenan su vida en función de ella. Dividido en capítulos como Energía, Alimentación, Consumo, Educación, el docu nos propone acciones concretas en las que se aplica la creatividad,  la ciencia y la tecnología, para hacer frente a los retos de un mundo hiper poblado, hiper consumista, y sobre todo, expuesto y supeditado a los intereses de las grandes corporaciones que controlan gobiernos y sociedades enteras.

Tengo que decir que se trata de un documental algo sesgado, sin muchos contra argumentos, ni versiones que maticen las realidades que presenta.

Vandana Shiva, como ejemplo de ello, nos habla en el capítulo de la alimentaión, de la necesidad de aplicar sistemas Agroecológicos en nuestra vida cotidiana y volver a las huertas intensivas, donde la diversidad de la vida se fortalece a sí misma, para dejar atrás la agricultura industrial. Laboratekio sabe de esto, por eso promovemos las huertas comunitarias y el aprendizaje de la relación con las plantas y la fuente de los alimentos, además del tejido social y la convivencia. Pero sabemos también lo complicado que es montar una huerta, sostenerla, y cuidar de ella en un lugar como la Ciudad de México. Además del tremendo problema que enfrenta el campo mexicano al estar a expensas de los monopolios de grandes productores con monocultivos, transgénicos, y demás prácticas nada éticas que juegan el juego de los grandes almacenes urbanos. Si nos enfocamos en la pequeña huerta propia, dejamos de lado nuestra responsabilidad para con el campo mexicano.

En el capítulo de la Educación, vemos ejemplos de Finlandia, en donde sus modelos educativos alcanzan los más altos niveles en todo el mundo. Salones con pocos alumnos, dos maestros-tutores cuyo objetivo es hacer SENTIR bien a los chicos  que desarrollan múltiples actividades lejanas de las prácticas de memorización y jerarquías que miran al alumno como un ser vacío que hay que llenar. El director de una de esas escuelas, al ser interrogado por la forma en que el Estado controla y regula los programas educativos dice que la burocracia es llevada al mínimo, para poder concentrarse en educar. Le preguntan: ¿Y cómo son evaluados los maestros? Y responde que no son evaluados, que su tarea es educar, no autoevaluarse. La sala de cine rompió en aplausos y todos recordamos lo lejano que está México de ese sueño. Además de su situación de políticas internas, un sistema educativo montado sobre la corrupción y la pobreza, es difícil de imaginarse regulado y financiado por el estado, y al mismo tiempo siendo eficiente, confiable y humano.

La verdad es que al avanzar el documental, nos vamos informando (muchos ya conocíamos las problemáticas pero no todas las propuestas que ya están en marcha en todo el mundo), nos vamos indignando, nos vamos motivando mucho a reproducir modelos que funcionan, a no quitar el dedo del renglón, pero creo que a los latinoamericanos nos queda el dejo de pensar en no hay ninguna alternativa latinoamericana ni asiática mostrada en el docu. Es muy franco-americano. Muy europeo. Yo me preguntaba, si Europa es tan pequeña, pero consume tantos recursos de otros países, y no tiene soberanía alimentaria porque depende de otras naciones, es poco justo que se la muestre como ejemplo de opciones. Las condiciones sociales europeas, de injusticia y pobreza NO EQUIPARABLE a aquellas de los países sobre cuyas riquezas está construida su poca estabilidad, no se pueden comparar a las de los países que han colonizado, explotado y oprimido.

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Berta Cáceres, asesinada por defender a su comunidad y a sus recursos naturales de la represa de Agua Zarca.

Eso es un pequeño sesgo que se nos va al ver cuántas granjas y aldeas ecológicas hay en sociedades con índices de analfabetismo cero, con habitantes sin desnutrición y sin los mismos índices de violencia que por ejemplo, la India, México, Colombia o Brasil. Países subdesarrollados, colonizados, que a pesar de sus condiciones agrestes también están desarrollando estrategias para resistir al cambio climático.No en todos los casos hablamos de mega estructuras como los campos eólicos de España o las hidroeléctricas de Finlandia. En Latinoamérica están los usos y costumbres y las identidades de millones de comunidades indígenas que viven con sistemas civilizatorios de bajo impacto ambiental. Así como muchas otras experiencias de organización comunitaria y defensa de los recursos.

Los indígenas son el gran olvidado de este documental. Cuando en tantos países son ellos los que protegen las reservas naturales, los ríos, los bosques, las selvas. Las zonas en las que Europa y sus decisiones políticas están insertando extractoras de petróleo, gas, e hidroeléctricas.

Es muy bonito hablar de huertas, de dejar de usar dinero, comida orgánica, y celdas solares. Pero nada de eso será suficiente cuando la extracción de gas haya contaminado los acueductos subterráneos con el fracking, y los campos hayan sido arrasados por el monopolio agrícola que empuja hacia el uso de mono cultivos, pesticidas, etc… Es muy fácil olvidar que los países que desarrollan tan bellas alternativas (también posibles en Latinoamérica, pero donde hay otras urgencias) son los mismos que hospedan compañías e industrias (cuyo dinero mantiene sus economías) que están reduciendo al resto del mundo a escombros.No digo que no busquemos la solución que mejor se ajuste a nuestras posibilidades, que no busquemos cosas similares a las que muestra el documental, pero siento que ha sido más sencillo construir esas cosas en ciertos lugares, debido a que sus condiciones eran unas, específicas, y no vivimos en esos mismos sitios.

No quiero seguir sonando resentida y poco animosa. El documental me ayudó a volver a conectarme con la necesidad de actuar en colectivo para construir otra sociedad, otros mundos internos. Pero me dejó pensando en lo lejos que estamos de las verdaderas soluciones si queremos revertir o mitigar este problema que habitamos.

Nosotros podemos hacer huertas, jardines, comprar mejor, producir mejor. Podemos hacerlo juntos. Es maravilloso, pero no tomar partido, no pensar en quiénes toman las decisiones políticas en materia de energía y medio ambiente, no comprometernos con formar una sociedad crítica, que exija eso a los polícitos, me parece muy ingenuo.

Dejémonos inspirar, pero no nos quedemos dormidos en la belleza del jardín privado.

Temporada Inaugurada: Laboratekio 2015

Con mucho gusto les anunciamos que Laboratekio retoma operaciones este mes de febrero para inaugurar lo que esperamos sea una temporada de tequios muy larga en el D.F.

Trabajaremos en un huerto familiar en Milpa Alta, en una linda cabaña en el Cerro del Teoca. Click en la imagen para saber más:Entre libros y semillas

Queremos recordarles que si tienen un espacio donde les gustaria crear un huerto con un Laboratekio, queden pendientes de la página de Facebook y este blog pues pronto compartiremos más información al respecto.

Pueden escribirnos a laboratekio@gmail.com si tienen dudas, preguntas, sugerencias o algo muy padre que compartir.

Feliz febrero! y próspera primavera 🙂

Los portadores de sueños. Gioconda Belli

De Irma Gruenholz
En todas las profecías
está  escrita la destrucción del mundo.

Todas las profecías cuentan
que el hombre creará  su propia destrucción.

Pero los siglos y la vida
que siempre se renueva
engendraron también una generación
de amadores y soñadores,
hombres y mujeres que no soñaron
con la destrucción del mundo,
sino con la construcción del mundo
de las mariposas y los ruiseñores.

Irma Gruenholz
Desde pequeños venían marcados por el amor.
Detrás de su apariencia cotidiana
Guardaban la ternura y el sol de medianoche.
Las madres los encontraban llorando
por un pájaro muerto
y más tarde también los encontraron a muchos
muertos como pájaros.
Estos seres cohabitaron con mujeres traslúcidas
y las dejaron preñadas de miel y de hijos verdecidos
por un invierno de caricias.
Así fue como proliferaron en el mundo los portadores sueños,
atacados ferozmente por los portadores de profecías
habladoras
de catástrofes.
los llamaron ilusos, románticos, pensadores de
utopías
dijeron que sus palabras eran viejas
y, en efecto, lo eran porque la memoria del paraíso
es antigua
el corazón del hombre.
Los acumuladores de riquezas les temían
lanzaban sus ejércitos contra ellos,
pero los portadores de sueños todas las noches
hacían el amor
y seguía brotando su semilla del vientre de ellas
que no sólo portaban sueños sino que los
multiplicaban
y los hacían correr y hablar.
De esta forma el mundo engendró de nuevo su vida
como también habia engendrado
a los que inventaron la manera
de apagar el sol.

Los portadores de sueños sobrevivieron a los
climas gélidos
pero en los climas cálidos casi parecían brotar por
generación espontánea.
Quizá las palmeras, los cielos azules, las lluvias
torrenciales
Tuvieron algo que ver con esto,
La verdad es que como laboriosas hormiguitas
estos especímenes no dejaban de soñar y de construir
hermosos mundos,
mundos de hermanos, de hombres y mujeres que se
llamaban compañeros,
que se enseñaban unos a otros a leer, se consolaban
en las muertes,
se curaban y cuidaban entre ellos, se querían, se
ayudaban en el
arte de querer y en la defensa de la felicidad.
 
Miguel Tanco
Eran felices en su mundo de azúcar y de viento
de todas partes venían a impregnarse de su aliento
de sus claras miradas
hacia todas partes salían los que habían conocido
portando sueños
soñando con profecías nuevas
que hablaban de tiempos de mariposas y ruiseñores
y de que el mundo no tendría que terminar en la
hecatombe.
Por el contrario, los científicos diseñarían
puentes, jardines, juguetes sorprendentes
para hacer más gozosa la felicidad del hombre. 

Son peligrosos – imprimían las grandes
rotativas
Son peligrosos – decían los presidentes
en sus discursos
Son peligrosos – murmuraban los artífices de la guerra.

Hay que destruirlos – imprimían las grandes
rotativas
Hay que destruirlos – decían los presidentes en sus
discursos
Hay que destruirlos – murmuraban los artífices de la guerra.

 
Irma Gruenholz
Los portadores de sueños conocían su poder
por eso no se extrañaban
también sabían que la vida los había engendrado
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías
y por eso defendían su vida aun con la muerte.
Por eso cultivaban jardines de sueños
y los exportaban con grandes lazos de colores.
Los profetas de la oscuridad se pasaban noches
y días enteros
vigilando los pasajes y los caminos
buscando estos peligrosos cargamentos
que nunca lograban atrapar
porque el que no tiene ojos para soñar
no ve los sueños ni de día, ni de noche.
Y en el mundo se ha desatado un gran tráfico de
sueños
que no pueden detener los traficantes de la muerte;
por doquier hay paquetes con grandes lazos
que sólo esta nueva raza de hombres puede ver
la semilla de estos sueños no se puede detectar
porque va envuelta en rojos corazones
en amplios vestidos de maternidad
donde piesecitos soñadores alborotan los vientres
que los albergan.

Dicen que la tierra después de parirlos
desencadenó un cielo de arcoiris
y sopló de fecundidad las raíces de los  árboles.
Nosotros sólo sabemos que los hemos visto
sabemos que la vida los engendró
para protegerse de la muerte que anuncian las
profecías. 

 
Gioconda Belli

Factores que detienen el cambio.


Hablemos del miedo.
Cuando una persona se detiene a preguntarse si es feliz consigo misma, lo primero en surgir es; la necesidad de cambios en sus hábitos, conducta y modelos de pensamiento. Y generalmente nadie desea hacer los cambios y lo más fácil es pensar  si alguien más tiene la culpa o responsabilidad de nuestros propios rezagos y nuestros problemas. Como diría Nefftys en su canción (reza con tus pies) “necesitamos cambios conforme el tiempo pase, aunque vayamos en diferentes direcciones, sabes” ó “por qué no si dios quiere, si no de rezar con tus pies y que te lleven a donde tú quieres, sin que haya quien te  frene ni quien te deje atrás”
Hay factores psicológicos como el miedo a la libertad. Y de éste miedo deriva el miedo al éxito dentro del que están, el miedo al rechazo, miedo a la pérdida de la intimidad, miedo a no poder mantener el éxito y sobre todo la autoestima pues hay en el fondo una creencia de que no merecemos ser exitosos ni reconocidos.
Erich Fromm, destacado psicoanalista, psicólogo social y filósofo con su libro  “El miedo a la libertad ” analiza esta patología en cierto entorno histórico y político, haciendo mención del fascismo. Entonces esto me hizo pensar; bueno pues hoy en día del fascismo se habla como si ya no  existiera, como si se hubiese tratado de un hecho aislado en tiempo y región.
Sin embargo estos últimos meses en México yo los he visto fascistas.
Si yo fuera Fromm, creo que  hablaría de  varias fechas como marco histórico,  fechas de  represiones  a personas  inconformes con la manera en que se conduce el país. Y esta sería la cuna del terror de estado, recordemos 1968, Tlatelolco.  En el pensamiento o imaginario colectivo quedó esta dura lección sobre lo que le ocurre a los  que se atreven a  confiar en sí mismos, es una cicatriz en el tejido social. Pero por otra parte, hay también episodios en  la historia donde  hubo siempre  falta de miedo. O sea, quien se atreve desde el inicio a decir no, aunque sean sus padres, sus amigos, su familia, sus maestros, su gobierno, su religión.
Pues rebeldía, casos de personas en la historia de México, como Benita Galeana Lacunza, activista guerrerense, mejor conocida como Benita La Comunista. Que mostro resiliencia educándose a sí misma de manera autodidacta venciendo la ignorancia, con mucho orgullo. A pesar de la represión de parte del gobierno de Plutarco Elías Calles siendo encarcelada 58 veces y  apoyó al presidente Lázaro Cárdenas en la nacionalización del petróleo y de los ferrocarriles.
Y no cesan los casos, Juventina Villa
No es la primera dirigente ecologista asesinada
Juventina Villa Mojica no es la primera dirigente asesinada en la parte alta de Coyuca de Catalán.
En diciembre de 2011, fue asesinado Ascencio Villa Santana, cuando se dirigía a la comunidad de La Laguna. En febrero del año pasado, desconocidos armados con fusiles AK-47 mataron a tiros a Rubén Santana Alonso, esposo de Juventina Villa.
En abril, Javier Torres Cruz, dirigente de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán, murió en una emboscada en La Morena.
Jueves 29 de noviembre de 2012 → Sociedad → Muere líder ecologista Juventina Villa en un ataque; se preparaba para dejar La Laguna La Jornada Guerrero. 
Y la más reciente:
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- La dirigente de la Organización Campesina de la Sierra Sur (OCSS), Rocío Mesino, fue ejecutada la tarde de este sábado.
Mesino fue asesinada a balazos por dos sujetos en la comunidad de Mezcaltepec, en el municipio de Atoyac de Álvarez, en la región de la Costa Grande.
Otro compañero en defensa del agua
El ambientalista fue lapidado y apuñalado el jueves pasado en Amatlán
Abre CNDH investigación por el asesinato del ecologista Noé Salomón en Veracruz
Es el segundo homicidio de un defensor de derechos humanos en lo que va del año en México
Y la lista podría seguir y seguir , pero creo que aquí viene asomándose el miedo a la muerte.
¿Por qué algunxs temen a la muerte?
¿Por qué aun no cumplen sus sueños?
¿Por qué quizá no sienten que han cumplido con su misión en la vida?
¿O será acaso? , por miedo a lo que hay después de la muerte, el infierno que desde niños nos vienen vendiendo para hacernos sumisxs y obedientes, si decides suicidarte también te espera el infierno.
Algo tengo claro y es que aunque asesinen y encierren a las personas que se levantan en contra de lo que sea, gobierno, religión, amenazas, algo queda de ellxs y es una especie de llama encendida en las memorias y en las mentes de las personas. Un ejemplo a raíz de lo que ocurrió en Tlatelolco en 1968 donde asesinaron y apalearon a la masa de pensadores críticos mexicanos precisamente ahí en Tlatelolco existe una escuela de pensamiento crítico y nadie ha olvidado lo que todos descubrieron aquel día.
Muchxs mexicanos dicen no temerle a la muerte y dicen burlarse y bailar con ella, respetarla o hasta venerarla. Pero si no fuera así quizá todxs seriamos como Noé o como Juventina .
No tendríamos miedo a internarnos en lucha contra todo lo que nos oprime a diario, ni miedo de destacar, de ser vistxs , salir de la nada , de la impotencia y de la pasividad.
Le temo más a la pasividad, temo temer y quedarme quieta por miedo a que me rechacen directa o indirectamente. Me da miedo morir sin haber cumplido mis sueños, miedo a verme vieja y llena de impotencia porque no me atreví a salir de casa y unirme a alguien y apoyar y ser apoyada.
Me da mucho miedo llegar a vieja y ver a toda nuestra descendencia y a nosotras mismas enfermas por las prácticas negativas hacia el agua el aire y la tierra. Tuve mucho miedo alguna vez cuando supe lo que le sucedió a las compas de Atenco por defender su pueblo, tuve miedo de ser violada de ser encerrada y condenada. Ahora temo ser presa de mi propia mente. Ser presa de desconfianza y paranoia. Un día me di cuenta que los miedos no desaparecen cuando creces, se hacen más grandes. Mientras más sabes más dudas, pero decides si temer o vivir de una vez. 
Duele que la vida no sea lo que aparenta y lo que tanto nos han vendido en n cantidad e formas, pero duele más estar aferradx a que siga siendo igual.
Cuesta mucho saber la verdad y no hacer nada por miedo, y si no lo creen, solo miren a su alrededor y digan si no estamos pagando el fruto del miedo. Tanta indiferencia, tan apatía y muchxs solo culpando a otrx. Y que encima digan que no tienen miedo, claro si no rompes un paradigma vas a tener seguro todo. Si lo rompes quizá tendrás momentos que no sabes si durarán años o solo unos días en que los demás lo rompan también y encuentren el siguiente paradigma .
Creo que la ecología aún no la dominamos y ya hace mucho tiempo que se conoce. Eso solo quiere decir algo, tenemos que buscar maneras no violentas, pero si directas y contundentes de ocasionar el cambio desde nosotrxs mismxs hacia afuera. Esto requiere determinación y es por eso que muchxs ahora no están haciendo nada , ni siquiera enterándose de que tienen parte en esto y no solo el gobierno es una mediocre y cómoda posición la de solo criticar al gobierno cuando unx tampoco ha hecho nada ni por si mismx en materia de ecología.
En una ocasión estaba yo renegando en facebook , preguntando , por qué a los jóvenes nos tacaba preocuparnos por el desmadre de nuestros antecesores y un filósofo me respondió esto :
¡Ser, o no ser, es la cuestión!—¿Qué debe
más dignamente optar el alma noble
entre sufrir de la fortuna impía
el porfiador rigor, o rebelarse
contra un mar de desdichas, y afrontándolo
desaparecer con ellas?
Morir, dormir, no despertar más nunca,
poder decir todo acabó; en un sueño
sepultar para siempre los dolores
del corazón, los mil y mil quebrantos
que heredó nuestra carne, ¡quién no ansiara
concluir así! Morir… quedar dormidos…
Dormir… tal vez soñar!—¡Ay! allí hay algo
que detiene al mejor. Cuando del mundo
no percibamos ni un rumor, ¡qué sueños
vendrán en ese sueño de la muerte!
Eso es, eso es lo que hace el infortunio
planta de larga vida. ¿Quién querría
sufrir del tiempo el implacable azote,
del fuerte la injusticia, del soberbio
el áspero desdén, las amarguras
del amor despreciado, las demoras
de la ley, del empleado la insolencia,
la hostilidad que los mezquinos juran
al mérito pacífico, pudiendo
de tanto mal librarse él mismo, alzando
una punta de acero? ¿quién querría
seguir cargando en la cansada vida
su fardo abrumador?… Pero hay espanto
¡allá del otro lado de la tumba!
La muerte, aquel país que todavía
está por descubrirse,
país de cuya lóbrega frontera
ningún viajero regresó, perturba
la voluntad, y a todos nos decide
a soportar los males que sabemos
más bien que ir a buscar lo que ignoramos.
Así, ¡oh conciencia!, de nosotros todos
haces unos cobardes, y la ardiente
resolución original decae
al pálido mirar del pensamiento.
Así también enérgicas empresas,
de trascendencia inmensa, a esa mirada
torcieron rumbo, y sin acción murieron.
Hamlet .
Termino con este refrán del Talmud  que Fromm  utilizó al comienzo de su libro.
Si yo no soy para mí mismo ¿quién será para mí?
Si yo no soy para mí solamente ¿quién soy yo?
Y si no ahora ¿cuándo?

Si no hay huertos , no es mi revoluciòn.


Los revolucionarios que no tienen huerto, que dependen del mismo sistema que atacan, y que producen palabras y balas, y no comida ni abrigo, son inútiles
Bill Mollison
Quiero escribir sobre mi conversión a lo natural, casero, homemade , DIY  y orgánico.
A pesar de que  a mis 17 años ya estaba enterada de procesos industriales y agropecuarios, aún me faltaba un largo camino hacia la conciencia o hacia la educación ambiental, decidí tener un hijo a los 18 años y fue el comienzo de mi preocupación por el medio ambiente.
Qué curioso que antes que me pusiera  a pensar  en lo que implicaba ser madre a mi edad, me preocupaba más  por todos los pañales desechables que ya se estaban usando y mi primer  meta fue no usar los pañales desechables .
Recuerdo que cuando estaba embarazada fui a una reunión  familiar en Xochimilco, íbamos todas en la trajinera, tías y primas. Algunas iban fumando tabaco y recuerdo haber visto a una de ellas lanzando su colilla al agua. E inmediatamente le dije algo, y ella me contestó diciéndome que no exagerara.
Me indigné y supe que por lo menos en mi familia nadie se preocupaba por el medio ambiente ni por el mundo que le iban a dejar a sus hijos.
Todos se preocupan  por mandarlos a estudiar una carrera que esté de moda y que encaje en las necesidades y tendencias del mercado capitalista. Se ocupan de tener una casa y de dejarles alguna herencia. Los presionan para que sean personas de bien y no usen drogas ilegales y que no sean inmorales o promiscuxs.
Pero no se ocupa de  la educación y herencia ambientales.
También mi embarazo me trajo claridad sobre qué cultura  le inculcaría a mi hijo y estuve asistiendo a un temazcal, donde hicimos  su siembra de nombre y le regalaron a mi hijo sus primero libros, arco y flechas, flores, plumas, agua y su nombre.
Creo que a partir de que tuve  a mi hijo  comencé a rebelarme mejor, pues ya no me trataban como a una niña y así fue que decidí no bautizarlo. 
Y justo ese pensamiento de ¿qué le voy a dejar a mi hijo? Ha sido el que me ha empujado  a descubrir  muchas cosas y a ver muchísimas cuestiones que no quería ver por mí misma y sí que pena que me preocupaba más por el que por mí misma. Pero a diferencia de mí, él tenía una mamá joven y agropecuaria que quería romper el molde de la mamá clásica.
Y literalmente, le rompí la madre al molde o esquema de madre, todo lo que se esperaba de mí al convertirme en madre, nunca llegó. No conseguí ser ese tipo de madre.
El primer huerto que tuve, fue convencional, usé agroquímicos y fertilizantes y “semilla mejorada” y era más a fuerzas que por gusto. Aún así me gustó por que a pesar de estar embarazada igual podía trabajar en él y sin problema alguno. Mi primer cosecha la vendí al negocio de  comida de mi tío y recuerdo lo genial que me sentí cuando me dieron dinero por ese trabajo.
Me entusiasmé tanto que recordé mis tiempos de primaria y comencé a ir de nuevo a Chapingo, como estaba embarazada no podía irme a las fiestas así que me aplique mucho en la biblioteca central de la universidad.
Leía todas las tesis de mis profesores pues yo debía elaborar una tesina, elegí la producción de tomate de cáscara y jitomate de invernadero. Y realmente deseaba llevarlo a cabo al terminar mi carrera, me imaginaba muy feliz mi vida produciendo comida y cuidando de mi invernadero y de mi hijo.
Eran sueños muy bucólicos que tenía y que quizá aún tengo.
Cuando dejé de ir a la escuela, creo que me aleje bastante de esas ideas y prácticas y me preocupé mas por qué le iba a dar a mi hijo, pues no tenía una pareja a mi lado y mi madre se había ido del país. Así que tuve mis primeros mc Jobs y viví la vida genérica durante unos años, hasta que me salud y mi hijo me exigieron un cambio.
Comenzó mi etapa más rebelde y más subversiva y dejé la vida que tenía para dedicarme a renegar de injusticias y malos manejos e intentar cambios sin noción alguna de lo que hacía y enfrentándome a grandes derrotas que me pusieron literalmente los pies en la tierra.
Comencé a preguntarme muchas cosas y a buscar donde fuera qué había venido a hacer al mundo aparte de a consumir y a ser consumida. Y me canse pronto del proceso de levantamiento represión que existía.  Buscaba el siguiente paso.
Observé a Atenco de cerca, noté que después de la represión se unieron y activaron más que nunca y llevaron a cabo muchas actividades y acciones no violentas para no dejar  de exigir la liberación de sus presos políticos. Y constantemente cuestionando las militancias y preguntándome que había más allá.
¿Qué opciones había para las personas que no deseaban arriesgarse a ser apresadxs o desparecidxs dejando asì solxs a sus hijxs? ¿Cómo era la resistencia civil?
Tenía tantas preguntas que los periodistas y los libros no me respondían pues para ellos solo había una cosa defenderse apoyar marchar litigar e informar.  Que pronto muy pronto serían contestadas. Y cuando más sola me sentía y cuando más me rechazaba el mundo por rechazar sus sistemas encontré algo.
Y eso abrió todos los caminos y vías que responderían a mis necesidades y preguntas. No ha sido fácil pues he tenido que cursar una carrera más, una sin reconocimiento ni validez ante el sistema.
Primero fue reparar mi persona de rezagos y olvidos y baches e ignorancias abismales no podía ayudar a nadie ni arreglar nada sin antes hacerlo por mí misma y  fue un duro batallar , pero lo logré
Hubo personas cruciales en este cambio mío, que aún no me siento lista para mencionar, pero sin las cuales no hubiera sido posible.
Pero la más importante fue una mujer, una filósofa que vivió la segunda guerra mundial. Con la que me identifiqué tanto por la batalla de carácter que traía conmigo misma. Leer sus libros me hizo darme cuenta que la guerra más fuerte que yo haya podido experimentar estaba dentro de mí y por fuera estaba tan hábilmente fraguada que era imperceptible y no había salida más que ser diagnosticada por la psiquiatría o la psicología retorcida y tecnócrata y nadie podía ayudarme , más que yo misma.
Recuerdo haber asistido a una conferencia donde se hablaba de ella y sus libros , era gente de edad avanzada que tuvo que lidiar con mi quebranto más grande una fría mañana en la que Jodorowsky estaba por la calle marchando vestido de calaca junto con todo su séquito .
Yo esperaba a que llegaran para fotografiarlos y reportar el suceso en una página en la que compartía notas sobre eventos  culturales. No llegaban y decidí entrar a la conferencia.
Recuerdo que me desesperaba mucho el lenguaje tan simple empleado en todo y no me permitían anotar nada lo que me dificultaba darle forma a sus palabras en mi alterada cabeza. Lloré y no sabía ni qué me sucedía. Bueno pues terminaron  haciéndome soltar de una vez por todas los conflictos que traía amarrados a mí, y en unas horas pude hablar de los tres o cuatro temas que más me fustigaban y una sola respuesta  vino a mover todo.
Hasta la fecha sigue siendo mi base esencial. Y sigo muy agradecida por esta bella instrucción.
Y fue así como terminé entrando a los huertos y la permacultura.
Para mí son un importante y grande paso, muy terapéuticos y sobre todo que te dejan frutos tangibles y reales que puedes palpar y reducir impotencias por exceso de ocio e ignorancia. 

Laboratekio como vinculación de consciencia social

Remembranza 

Por Demian Mondragón
El primer fin de semana de septiembre, en un contexto de marchas en contra dela reforma energética y la reforma laboral para los trabajadores de la educación que transformará el bienestar de miles de familias en México, me doy un tiempo para recordar el curso de Replicadores deLaboratekio, que no es ajeno a estos movimientos deconsciencia social, pues este curso express, desarrollado en un fin de semana, participa de una voluntad por pensar diferente el mundo en que vivimos, comenzando por atender nuestro entorno inmediato, es decir, nuestra cotidianidad en la ciudad; ¿y qué es más cotidiano que lo que comemos? ¿y qué puede ser más trascendental para nuestra salud y nuestra participación social que el lugar de donde vienen los alimentos o su calidad? 

Estos problemas se plantean intrínsecamente en la creación de un huerto urbano, pues si nosotros mismos somos capaces de producir una parte denuestra comida, como las hortalizas, estamos garantizando su cuidado personal, su calidad orgánica y una alternativa al consumismo industrializado que más se ocupa de generar enormes utilidades a las empresas alimenticias que de procurar la calidad de su producto, ni que decir de un comercio justo para el campesino.
El curso de Replicadores de Laboratekio se dividió en dos sesiones de 8 horas. La primera se concentró en el desarrollo de estrategias para comunicar
a un grupo de personas la conformación de un huerto y temas relacionados, como permacultura y agricultura orgánica. El segundo día se practicaron actividades propias del huerto urbano, como la generación de composta, sustrato para almácigos y organoponia e intercambio de semillas. Las sesiones sedieron en un ambiente de cordialidad, mediada por las horas decomida y colación, en las que se presen la oportunidad de conocer a todo tipo de gente interesada en una alternativa de vida, algunos de ellos, miembros de organizaciones sociales. 

De alguna forma, el tema del huerto urbano nos unió para intercambiar experiencias de vida y organización social, lo cual hizo visible que en nuestra ciudad hay mucha gente trabajando por generar una mejor vida que a la que nos ha lanzado el neoliberalismo. Dentro de estos esfuerzos personales y colectivos el huerto se mostró como un medio para practicar esta alternatividad y para comunicarla, ya que ¿a quién que no esté interesado por su salud o por la justicia social no le serviría cultivar parte de sus alimentos en su propio hogar? 

Tal vez mucha gente parece estar cómoda enfrente de sus televisores consumiendo la chatarra que compró en el supermercado, pero al mismo tiempo somos muchos otros los que intentamos un cambio. La importancia de Laboratekio fue dar visibilidad a estos esfuerzos y voluntades y conformar una red que pretende continuar trabajando en una plataforma de intercambio de servicios. A sabemos queno estamos solos, ni estamos locos. El sistema de libre mercado es elque enloqueció, pero al menos, talleres como estos, vinculan a los que intentamos unaparte de cordura en nuestras vidas. Y si nosotros, los individuos, somos las partes que conforman el todo social, entonces éste participa de la vida que intentamos generar.

Taller de replicadores: creando comunidad

Hace varios meses, después de trabajar durante año y medio en diversos espacios convocando a tequios de trabajo comunitario para construir huertos, el equipo de Laboratekio se dio cuenta de que había que modificar el plan.

-El plan al principio era organizar tequios semanales que reunieran las necesidades de las personas para aprender sobre agricultura urbana y permacultura, donde pudieran trabajar, aprender, compartir recursos y construir huertos. Todo esto sin poner al dinero como materia de intercambio, y usando los saberes y los recursos que TODOS podían aportar para hacer que sucediera.

No fue fácil ser pocos organizadores, había que trabajar, estudiar, seguir compromisos familiares y coordinar el tekio cada domingo.

Había pocos organizadores y la vida cotidiana de cada uno dificultaba la organización y el cumplimiento de los objetivos del trabajo, se volvía cansado y las comunidades no lograban formarse de manera continua pues había que desplazarse mucho. Entonces nos dimos cuenta de que la estrategia tenía que cambiar.

No había nada en el equipo organizador que no estuviera también en las demás personas que contaban con un espacio o que podían organizar los tekios. Así que decidimos descentralizar la red, reproducirnos en otros nodos de convocatoria que pudieran coordinar tekios en sus propios espacios. Otros podrían convocar incluso mejor o distinto a nosotros. De esta forma también resolveríamos el problema de realizar actividades sin una huella ecológica tan alta. Es más sencillo trabajar siempre con la consigna de lo local.

Es más fácil trabajar un huerto que se encuentra cerca de casa. Es más rápido llegar un domingo, y menos cansado el desplazamiento. También nos dimos cuenta de que no buscábamos ser “un proyecto” sino un movimiento, y para esto necesitábamos incluir a personas que compartieran nuestro objetivo y estuvieran dispuestas a asumir el reto de volverse coordinadores de huertos urbanos.

Dos de nuestros elementos organizadores ya llevaban tiempo trabajando el tema del medio ambiente, pero para uno de ellos se trató de una experiencia nueva. El aprendizaje en el trabajo nos hizo darnos cuenta de que todos los conocimientos y las necesidades para crear pequeños huertos personales o comunitarios estaban muy al alcance de todos. Una de las cosas más importantes que se necesitaban eran confianza por un lado, y capacidad organizativa y de convocatoria por el otro.

La confianza y las habilidades de organización y convocatoria no requieren de estudios en autoestima ni comunicación. La mayoría de nosotros las usamos alguna vez, y esas fueron las principales cosas que elegimos compartir en el taller de replicadores. Surgían naturalmente gracias a la exigencia del trabajo y cada uno dejaba salir de sí la habilidad cuando estaba lista para usarse.

Decidimos iniciar la red trabajando con los nuevos replicadores por que de ese modo sucederían varias de las cosas que necesitábamos en el terreno:

– Crearíamos una pequeña comunidad que pudiera compartir conceptos, manuales, recursos, habilidades y sobre todo una plataforma de convocatoria.

– Expondríamos las posibilidades y los retos del trabajo que hemos realizado y usaríamos las experiencias difíciles o complejas que se presentaron para mejorar las de quienes se iniciaran en el proceso.

– Conoceríamos su visión sobre el proyecto y su opinión nos ayudaría a diseñar de mejor manera la red (eso ahora está en proceso)

– Nos animaríamos mucho

El taller

Trabajamos el taller con dos meses de anticipación y diseñamos la convocatoria. Diseñamos los temas, la forma de trabajo, la forma de elegir a los participantes, y el ambiente que querríamos dentro.

Enviamos la convocatoria, recibimos ayuda de muchos tipos para su lanzamiento y dejamos que las

solicitudes fueran hablándonos de lo que las personas esperaban del taller. Después de leerlas todas, re acomodamos los elementos. Buscamos sobre todo, que se sintieran bien, relajados, parte de algo que les abría las puertas y que los esperaba con muchos ánimos.

Haciendo uso del concepto de gestión y redistribución de recursos logramos financiar las necesidades materiales y de logística. El taller se financió casi solo, y esto nos permitió abrir becas para quienes en ese momento no podían pagar con dinero el costo del taller. Quienes apoyaron financieramente el taller permitieron que otros pudieran formar parte. Todos y cada uno aportaron algo, y esto es parte fundamental de Laboratekio. La sostenibilidad no es difícil de alcanzar cuando la planeación tiene espacio para ocurrir.

El equipo organizador estaba muy ansioso. (Estábamos)  Era la primera vez que echábamos a andar algo tan lleno de pequeños elementos y con personas tan valiosas que nos prestaron muchas horas de su tiempo para escucharnos. Al final las cosas salieron bien, y todo valió el esfuerzo. Es una de esas ocasiones en las que uno constata el efecto del trabajo, el esfuerzo y la disciplina. Conceptos importantes para Laboratekio, como los ánimos, el contacto humano y la flexibilidad. Los pequeños detalles más valiosos los sostienen los grandes esfuerzos más precisos.

El ánimo de las personas nos ayudó mucho a seguir con los temas y aprendimos más de sus exposiciones personales que de las teorías que teníamos atrás. Otra vez, la experiencia nos enriqueció y nos brindó más energía y sabiduría que la teoría que uno pudiera repasar en un texto.

Hablamos sobre ecología, permacultura, huertos, y creación de comunidades, pero sobre todo hablamos de lo que a cada uno nos mueve. Esa es la riqueza individual que genera abundancia en el trabajo colectivo: el ánimo y el corazón.

Ahora vienen los retos. Estamos muy agradecidas con la Cooperativa Medios Comunes, con la Asociación civil Fundetih, que nos facilitaron sus espacios para la realización del taller. Con los diseñadores de la imagen, Uriel Pérez y Jorge Cruz, nuestra fotógrafa Yadith RiodelaLoza, el equipo de organización: Bárbara Tello y Rodrigo Beleño, los asistentes replicadores que aportaron materiales, alimentos, café y muchas otras cosas, la revista Mundo Verde que nos ayudó a difundir la convocatoria. También agradecemos a Anahí  y a Bianca Sandoval, a todos los que han sido anfitriones de los tequios pasados, y a todos y cada uno de los asistentes a esos tequios.  Sin la perfecta complementación de cada uno de estos elementos, Laboratekio no sería posible.

 

Ahora se están sembrando los nuevos Laboratekios en distintos puntos de la ciudad, y mientras tanto nos preparamos para el segundo taller para replicadores que tendrá lugar a finales de septiembre.