Arte, Guerra y Resiliencia

Arte, Guerra y Resiliencia

Cuando la diplomacia y la política se ahogan en la retórica, y los medios de comunicación masiva se venden al efectismo mediático, sólo queda el arte como instrumento para denunciar los horrores de la guerra. Muchos artistas de diversas épocas han sido ejemplo de esto: Marc Chagall pintó contrastes entre imágenes de paz y agresión. La obra de León Ferrari estableció un vínculo íntimo entre lo bélico y la religión. Peter Kennard elaboró fotomontajes como instrumento de activismo político.

De Leon Ferrari

Por lo general, esas propuestas artísticas tienen como objetivo sensibilizar al colectivo y promover una transformación social, sin embargo, suele suceder que se quedan atascadas en el marco de la contemplación ociosa y fragmentada; que consiste en ver una imagen por un par de segundos, asombrarse, compartirla y pasar de inmediato al siguiente fragmento, sin profundizar ni actuar.

De Marc Chagall

Los que estamos fuera del contexto de la guerra nos convertimos en receptores de estadísticas y eufemismos que ensombrecen nuestra realidad: la ambición desmedida es una “guerra humanitaria”, las masacres son “daños colaterales” y los asesinatos son “bombardeos preventivos”. Sólo aquellos que han vivido la amarga experiencia de la guerra, saben con propiedad todo lo que esa situación trae consigo: muerte, carencias, miedo, caos, mutilaciones, torturas y heridas que permanecen en el tiempo.

De Peter Kennard

Detrás de toda guerra existen intereses. Si no, ¿Por qué los objetivos militares son países que poseen gran cantidad recursos energéticos o  ubicaciones geoestratégicas? Los ejemplos son claros: Irak, Irán, Libia, Afganistán y Siria. Esto no es nuevo, así ha sido en la historia y así seguirá sucediendo, principalmente porque las resoluciones de los organismos internacionales son un adorno anecdótico dentro de la alharaca de opiniones.

Ante ese panorama desolador, sólo queda la esperanza de que las víctimas puedan trascender su sufrimiento. El ser humano tiene la posibilidad de ser resiliente y sobreponerse a las circunstancias, de tomar el horror y convertirlo en belleza. Hay muchos casos individuales o de grupos que han superado eventos terribles, pero ante un futuro escenario en el que las diferencias sociales se hacen mayores y los gobiernos poderosos se creen los dueños del mundo, ¿Será posible una resiliencia global? 
                                                                                                                                                                                                                                                                                                              Escafado


Fuente: 

Artículo de opinión publicado en la revista digital  Desde Ahora



Acciones integrales contra el trabajo infantil

Uno de los desafíos más importantes de nuestra sociedad es la existencia del trabajo infantil. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) lo define como aquel “que priva a los niños de su niñez, su potencial y su dignidad, y que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico”. Esto abarca muchas de las actividades que observamos en establecimientos urbanos, la calle y el campo. Aunque muchas personas quieran esconder la mirada, es una realidad más cercana de lo que creemos.

La OIT estimó que, en el período del 2004 al 2008, un total de 215 millones de niños menores de 18 años, de todo el mundo, estaban trabajando. Las principales causas son: las carencias económicas, los intereses mercantiles y la desinformación, lo que a su vez conlleva a que estén expuestos a posibles condiciones de esclavitud.

Aunque no es un problema sencillo, sí podemos hacer esfuerzos para prevenirlo y minimizarlo con la aplicación integral y coordinada de las diferentes fuentes de conocimiento. Podemos usar estrategias de comunicación para visibilizar a las poblaciones vulnerables, el arte como un instrumento sensibilizador, la educación como proceso de empoderamiento social, la política como movilizadora de masas, entre otras disciplinas y saberes que pueden sirven al bien común.

Quiero resaltar la importancia de la integración disciplinar por medio de un ejemplo. Steve McCurry es un fotógrafo estadounidense que este año publicó una serie de fotos impactantes sobre el trabajo infantil. Nos muestra cómo el arte puede cumplir un rol de registro documental y de denuncia. Sin embargo, si luego no se derivan otras acciones, este tipo de creaciones tienen el riesgo de convertirse en un producto de contemplación ociosa o en un estimulante de la indignación pública que queda contenida en las redes sociales.


Los niños del mundo requieren de una atención especial. Cada persona puede aportar sus habilidades y hacerlas más poderosas al articularlas con las de otros, en función de un mismo objetivo. De lo contrario,  sucederá que de año en año, continuemos escandalizándonos con las estadísticas, sin que ocurran cambios contundentes.
     
                                                                                                                                                  Escafado

Fuentes:
1. Artículo de Opinión extraído de la Revista Digital Desde Ahora. http://issuu.com/35809/docs/revistalista

2. Fotos de Stolen Childhoods (2013). Steven McCurry.  http://stevemccurry.com/blog/stolen-childhoods   

Factores que detienen el cambio.


Hablemos del miedo.
Cuando una persona se detiene a preguntarse si es feliz consigo misma, lo primero en surgir es; la necesidad de cambios en sus hábitos, conducta y modelos de pensamiento. Y generalmente nadie desea hacer los cambios y lo más fácil es pensar  si alguien más tiene la culpa o responsabilidad de nuestros propios rezagos y nuestros problemas. Como diría Nefftys en su canción (reza con tus pies) “necesitamos cambios conforme el tiempo pase, aunque vayamos en diferentes direcciones, sabes” ó “por qué no si dios quiere, si no de rezar con tus pies y que te lleven a donde tú quieres, sin que haya quien te  frene ni quien te deje atrás”
Hay factores psicológicos como el miedo a la libertad. Y de éste miedo deriva el miedo al éxito dentro del que están, el miedo al rechazo, miedo a la pérdida de la intimidad, miedo a no poder mantener el éxito y sobre todo la autoestima pues hay en el fondo una creencia de que no merecemos ser exitosos ni reconocidos.
Erich Fromm, destacado psicoanalista, psicólogo social y filósofo con su libro  “El miedo a la libertad ” analiza esta patología en cierto entorno histórico y político, haciendo mención del fascismo. Entonces esto me hizo pensar; bueno pues hoy en día del fascismo se habla como si ya no  existiera, como si se hubiese tratado de un hecho aislado en tiempo y región.
Sin embargo estos últimos meses en México yo los he visto fascistas.
Si yo fuera Fromm, creo que  hablaría de  varias fechas como marco histórico,  fechas de  represiones  a personas  inconformes con la manera en que se conduce el país. Y esta sería la cuna del terror de estado, recordemos 1968, Tlatelolco.  En el pensamiento o imaginario colectivo quedó esta dura lección sobre lo que le ocurre a los  que se atreven a  confiar en sí mismos, es una cicatriz en el tejido social. Pero por otra parte, hay también episodios en  la historia donde  hubo siempre  falta de miedo. O sea, quien se atreve desde el inicio a decir no, aunque sean sus padres, sus amigos, su familia, sus maestros, su gobierno, su religión.
Pues rebeldía, casos de personas en la historia de México, como Benita Galeana Lacunza, activista guerrerense, mejor conocida como Benita La Comunista. Que mostro resiliencia educándose a sí misma de manera autodidacta venciendo la ignorancia, con mucho orgullo. A pesar de la represión de parte del gobierno de Plutarco Elías Calles siendo encarcelada 58 veces y  apoyó al presidente Lázaro Cárdenas en la nacionalización del petróleo y de los ferrocarriles.
Y no cesan los casos, Juventina Villa
No es la primera dirigente ecologista asesinada
Juventina Villa Mojica no es la primera dirigente asesinada en la parte alta de Coyuca de Catalán.
En diciembre de 2011, fue asesinado Ascencio Villa Santana, cuando se dirigía a la comunidad de La Laguna. En febrero del año pasado, desconocidos armados con fusiles AK-47 mataron a tiros a Rubén Santana Alonso, esposo de Juventina Villa.
En abril, Javier Torres Cruz, dirigente de la Organización de Campesinos Ecologistas de la Sierra de Petatlán, murió en una emboscada en La Morena.
Jueves 29 de noviembre de 2012 → Sociedad → Muere líder ecologista Juventina Villa en un ataque; se preparaba para dejar La Laguna La Jornada Guerrero. 
Y la más reciente:
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- La dirigente de la Organización Campesina de la Sierra Sur (OCSS), Rocío Mesino, fue ejecutada la tarde de este sábado.
Mesino fue asesinada a balazos por dos sujetos en la comunidad de Mezcaltepec, en el municipio de Atoyac de Álvarez, en la región de la Costa Grande.
Otro compañero en defensa del agua
El ambientalista fue lapidado y apuñalado el jueves pasado en Amatlán
Abre CNDH investigación por el asesinato del ecologista Noé Salomón en Veracruz
Es el segundo homicidio de un defensor de derechos humanos en lo que va del año en México
Y la lista podría seguir y seguir , pero creo que aquí viene asomándose el miedo a la muerte.
¿Por qué algunxs temen a la muerte?
¿Por qué aun no cumplen sus sueños?
¿Por qué quizá no sienten que han cumplido con su misión en la vida?
¿O será acaso? , por miedo a lo que hay después de la muerte, el infierno que desde niños nos vienen vendiendo para hacernos sumisxs y obedientes, si decides suicidarte también te espera el infierno.
Algo tengo claro y es que aunque asesinen y encierren a las personas que se levantan en contra de lo que sea, gobierno, religión, amenazas, algo queda de ellxs y es una especie de llama encendida en las memorias y en las mentes de las personas. Un ejemplo a raíz de lo que ocurrió en Tlatelolco en 1968 donde asesinaron y apalearon a la masa de pensadores críticos mexicanos precisamente ahí en Tlatelolco existe una escuela de pensamiento crítico y nadie ha olvidado lo que todos descubrieron aquel día.
Muchxs mexicanos dicen no temerle a la muerte y dicen burlarse y bailar con ella, respetarla o hasta venerarla. Pero si no fuera así quizá todxs seriamos como Noé o como Juventina .
No tendríamos miedo a internarnos en lucha contra todo lo que nos oprime a diario, ni miedo de destacar, de ser vistxs , salir de la nada , de la impotencia y de la pasividad.
Le temo más a la pasividad, temo temer y quedarme quieta por miedo a que me rechacen directa o indirectamente. Me da miedo morir sin haber cumplido mis sueños, miedo a verme vieja y llena de impotencia porque no me atreví a salir de casa y unirme a alguien y apoyar y ser apoyada.
Me da mucho miedo llegar a vieja y ver a toda nuestra descendencia y a nosotras mismas enfermas por las prácticas negativas hacia el agua el aire y la tierra. Tuve mucho miedo alguna vez cuando supe lo que le sucedió a las compas de Atenco por defender su pueblo, tuve miedo de ser violada de ser encerrada y condenada. Ahora temo ser presa de mi propia mente. Ser presa de desconfianza y paranoia. Un día me di cuenta que los miedos no desaparecen cuando creces, se hacen más grandes. Mientras más sabes más dudas, pero decides si temer o vivir de una vez. 
Duele que la vida no sea lo que aparenta y lo que tanto nos han vendido en n cantidad e formas, pero duele más estar aferradx a que siga siendo igual.
Cuesta mucho saber la verdad y no hacer nada por miedo, y si no lo creen, solo miren a su alrededor y digan si no estamos pagando el fruto del miedo. Tanta indiferencia, tan apatía y muchxs solo culpando a otrx. Y que encima digan que no tienen miedo, claro si no rompes un paradigma vas a tener seguro todo. Si lo rompes quizá tendrás momentos que no sabes si durarán años o solo unos días en que los demás lo rompan también y encuentren el siguiente paradigma .
Creo que la ecología aún no la dominamos y ya hace mucho tiempo que se conoce. Eso solo quiere decir algo, tenemos que buscar maneras no violentas, pero si directas y contundentes de ocasionar el cambio desde nosotrxs mismxs hacia afuera. Esto requiere determinación y es por eso que muchxs ahora no están haciendo nada , ni siquiera enterándose de que tienen parte en esto y no solo el gobierno es una mediocre y cómoda posición la de solo criticar al gobierno cuando unx tampoco ha hecho nada ni por si mismx en materia de ecología.
En una ocasión estaba yo renegando en facebook , preguntando , por qué a los jóvenes nos tacaba preocuparnos por el desmadre de nuestros antecesores y un filósofo me respondió esto :
¡Ser, o no ser, es la cuestión!—¿Qué debe
más dignamente optar el alma noble
entre sufrir de la fortuna impía
el porfiador rigor, o rebelarse
contra un mar de desdichas, y afrontándolo
desaparecer con ellas?
Morir, dormir, no despertar más nunca,
poder decir todo acabó; en un sueño
sepultar para siempre los dolores
del corazón, los mil y mil quebrantos
que heredó nuestra carne, ¡quién no ansiara
concluir así! Morir… quedar dormidos…
Dormir… tal vez soñar!—¡Ay! allí hay algo
que detiene al mejor. Cuando del mundo
no percibamos ni un rumor, ¡qué sueños
vendrán en ese sueño de la muerte!
Eso es, eso es lo que hace el infortunio
planta de larga vida. ¿Quién querría
sufrir del tiempo el implacable azote,
del fuerte la injusticia, del soberbio
el áspero desdén, las amarguras
del amor despreciado, las demoras
de la ley, del empleado la insolencia,
la hostilidad que los mezquinos juran
al mérito pacífico, pudiendo
de tanto mal librarse él mismo, alzando
una punta de acero? ¿quién querría
seguir cargando en la cansada vida
su fardo abrumador?… Pero hay espanto
¡allá del otro lado de la tumba!
La muerte, aquel país que todavía
está por descubrirse,
país de cuya lóbrega frontera
ningún viajero regresó, perturba
la voluntad, y a todos nos decide
a soportar los males que sabemos
más bien que ir a buscar lo que ignoramos.
Así, ¡oh conciencia!, de nosotros todos
haces unos cobardes, y la ardiente
resolución original decae
al pálido mirar del pensamiento.
Así también enérgicas empresas,
de trascendencia inmensa, a esa mirada
torcieron rumbo, y sin acción murieron.
Hamlet .
Termino con este refrán del Talmud  que Fromm  utilizó al comienzo de su libro.
Si yo no soy para mí mismo ¿quién será para mí?
Si yo no soy para mí solamente ¿quién soy yo?
Y si no ahora ¿cuándo?

Si no hay huertos , no es mi revoluciòn.


Los revolucionarios que no tienen huerto, que dependen del mismo sistema que atacan, y que producen palabras y balas, y no comida ni abrigo, son inútiles
Bill Mollison
Quiero escribir sobre mi conversión a lo natural, casero, homemade , DIY  y orgánico.
A pesar de que  a mis 17 años ya estaba enterada de procesos industriales y agropecuarios, aún me faltaba un largo camino hacia la conciencia o hacia la educación ambiental, decidí tener un hijo a los 18 años y fue el comienzo de mi preocupación por el medio ambiente.
Qué curioso que antes que me pusiera  a pensar  en lo que implicaba ser madre a mi edad, me preocupaba más  por todos los pañales desechables que ya se estaban usando y mi primer  meta fue no usar los pañales desechables .
Recuerdo que cuando estaba embarazada fui a una reunión  familiar en Xochimilco, íbamos todas en la trajinera, tías y primas. Algunas iban fumando tabaco y recuerdo haber visto a una de ellas lanzando su colilla al agua. E inmediatamente le dije algo, y ella me contestó diciéndome que no exagerara.
Me indigné y supe que por lo menos en mi familia nadie se preocupaba por el medio ambiente ni por el mundo que le iban a dejar a sus hijos.
Todos se preocupan  por mandarlos a estudiar una carrera que esté de moda y que encaje en las necesidades y tendencias del mercado capitalista. Se ocupan de tener una casa y de dejarles alguna herencia. Los presionan para que sean personas de bien y no usen drogas ilegales y que no sean inmorales o promiscuxs.
Pero no se ocupa de  la educación y herencia ambientales.
También mi embarazo me trajo claridad sobre qué cultura  le inculcaría a mi hijo y estuve asistiendo a un temazcal, donde hicimos  su siembra de nombre y le regalaron a mi hijo sus primero libros, arco y flechas, flores, plumas, agua y su nombre.
Creo que a partir de que tuve  a mi hijo  comencé a rebelarme mejor, pues ya no me trataban como a una niña y así fue que decidí no bautizarlo. 
Y justo ese pensamiento de ¿qué le voy a dejar a mi hijo? Ha sido el que me ha empujado  a descubrir  muchas cosas y a ver muchísimas cuestiones que no quería ver por mí misma y sí que pena que me preocupaba más por el que por mí misma. Pero a diferencia de mí, él tenía una mamá joven y agropecuaria que quería romper el molde de la mamá clásica.
Y literalmente, le rompí la madre al molde o esquema de madre, todo lo que se esperaba de mí al convertirme en madre, nunca llegó. No conseguí ser ese tipo de madre.
El primer huerto que tuve, fue convencional, usé agroquímicos y fertilizantes y “semilla mejorada” y era más a fuerzas que por gusto. Aún así me gustó por que a pesar de estar embarazada igual podía trabajar en él y sin problema alguno. Mi primer cosecha la vendí al negocio de  comida de mi tío y recuerdo lo genial que me sentí cuando me dieron dinero por ese trabajo.
Me entusiasmé tanto que recordé mis tiempos de primaria y comencé a ir de nuevo a Chapingo, como estaba embarazada no podía irme a las fiestas así que me aplique mucho en la biblioteca central de la universidad.
Leía todas las tesis de mis profesores pues yo debía elaborar una tesina, elegí la producción de tomate de cáscara y jitomate de invernadero. Y realmente deseaba llevarlo a cabo al terminar mi carrera, me imaginaba muy feliz mi vida produciendo comida y cuidando de mi invernadero y de mi hijo.
Eran sueños muy bucólicos que tenía y que quizá aún tengo.
Cuando dejé de ir a la escuela, creo que me aleje bastante de esas ideas y prácticas y me preocupé mas por qué le iba a dar a mi hijo, pues no tenía una pareja a mi lado y mi madre se había ido del país. Así que tuve mis primeros mc Jobs y viví la vida genérica durante unos años, hasta que me salud y mi hijo me exigieron un cambio.
Comenzó mi etapa más rebelde y más subversiva y dejé la vida que tenía para dedicarme a renegar de injusticias y malos manejos e intentar cambios sin noción alguna de lo que hacía y enfrentándome a grandes derrotas que me pusieron literalmente los pies en la tierra.
Comencé a preguntarme muchas cosas y a buscar donde fuera qué había venido a hacer al mundo aparte de a consumir y a ser consumida. Y me canse pronto del proceso de levantamiento represión que existía.  Buscaba el siguiente paso.
Observé a Atenco de cerca, noté que después de la represión se unieron y activaron más que nunca y llevaron a cabo muchas actividades y acciones no violentas para no dejar  de exigir la liberación de sus presos políticos. Y constantemente cuestionando las militancias y preguntándome que había más allá.
¿Qué opciones había para las personas que no deseaban arriesgarse a ser apresadxs o desparecidxs dejando asì solxs a sus hijxs? ¿Cómo era la resistencia civil?
Tenía tantas preguntas que los periodistas y los libros no me respondían pues para ellos solo había una cosa defenderse apoyar marchar litigar e informar.  Que pronto muy pronto serían contestadas. Y cuando más sola me sentía y cuando más me rechazaba el mundo por rechazar sus sistemas encontré algo.
Y eso abrió todos los caminos y vías que responderían a mis necesidades y preguntas. No ha sido fácil pues he tenido que cursar una carrera más, una sin reconocimiento ni validez ante el sistema.
Primero fue reparar mi persona de rezagos y olvidos y baches e ignorancias abismales no podía ayudar a nadie ni arreglar nada sin antes hacerlo por mí misma y  fue un duro batallar , pero lo logré
Hubo personas cruciales en este cambio mío, que aún no me siento lista para mencionar, pero sin las cuales no hubiera sido posible.
Pero la más importante fue una mujer, una filósofa que vivió la segunda guerra mundial. Con la que me identifiqué tanto por la batalla de carácter que traía conmigo misma. Leer sus libros me hizo darme cuenta que la guerra más fuerte que yo haya podido experimentar estaba dentro de mí y por fuera estaba tan hábilmente fraguada que era imperceptible y no había salida más que ser diagnosticada por la psiquiatría o la psicología retorcida y tecnócrata y nadie podía ayudarme , más que yo misma.
Recuerdo haber asistido a una conferencia donde se hablaba de ella y sus libros , era gente de edad avanzada que tuvo que lidiar con mi quebranto más grande una fría mañana en la que Jodorowsky estaba por la calle marchando vestido de calaca junto con todo su séquito .
Yo esperaba a que llegaran para fotografiarlos y reportar el suceso en una página en la que compartía notas sobre eventos  culturales. No llegaban y decidí entrar a la conferencia.
Recuerdo que me desesperaba mucho el lenguaje tan simple empleado en todo y no me permitían anotar nada lo que me dificultaba darle forma a sus palabras en mi alterada cabeza. Lloré y no sabía ni qué me sucedía. Bueno pues terminaron  haciéndome soltar de una vez por todas los conflictos que traía amarrados a mí, y en unas horas pude hablar de los tres o cuatro temas que más me fustigaban y una sola respuesta  vino a mover todo.
Hasta la fecha sigue siendo mi base esencial. Y sigo muy agradecida por esta bella instrucción.
Y fue así como terminé entrando a los huertos y la permacultura.
Para mí son un importante y grande paso, muy terapéuticos y sobre todo que te dejan frutos tangibles y reales que puedes palpar y reducir impotencias por exceso de ocio e ignorancia. 

Laboratekio como vinculación de consciencia social

Remembranza 

Por Demian Mondragón
El primer fin de semana de septiembre, en un contexto de marchas en contra dela reforma energética y la reforma laboral para los trabajadores de la educación que transformará el bienestar de miles de familias en México, me doy un tiempo para recordar el curso de Replicadores deLaboratekio, que no es ajeno a estos movimientos deconsciencia social, pues este curso express, desarrollado en un fin de semana, participa de una voluntad por pensar diferente el mundo en que vivimos, comenzando por atender nuestro entorno inmediato, es decir, nuestra cotidianidad en la ciudad; ¿y qué es más cotidiano que lo que comemos? ¿y qué puede ser más trascendental para nuestra salud y nuestra participación social que el lugar de donde vienen los alimentos o su calidad? 

Estos problemas se plantean intrínsecamente en la creación de un huerto urbano, pues si nosotros mismos somos capaces de producir una parte denuestra comida, como las hortalizas, estamos garantizando su cuidado personal, su calidad orgánica y una alternativa al consumismo industrializado que más se ocupa de generar enormes utilidades a las empresas alimenticias que de procurar la calidad de su producto, ni que decir de un comercio justo para el campesino.
El curso de Replicadores de Laboratekio se dividió en dos sesiones de 8 horas. La primera se concentró en el desarrollo de estrategias para comunicar
a un grupo de personas la conformación de un huerto y temas relacionados, como permacultura y agricultura orgánica. El segundo día se practicaron actividades propias del huerto urbano, como la generación de composta, sustrato para almácigos y organoponia e intercambio de semillas. Las sesiones sedieron en un ambiente de cordialidad, mediada por las horas decomida y colación, en las que se presen la oportunidad de conocer a todo tipo de gente interesada en una alternativa de vida, algunos de ellos, miembros de organizaciones sociales. 

De alguna forma, el tema del huerto urbano nos unió para intercambiar experiencias de vida y organización social, lo cual hizo visible que en nuestra ciudad hay mucha gente trabajando por generar una mejor vida que a la que nos ha lanzado el neoliberalismo. Dentro de estos esfuerzos personales y colectivos el huerto se mostró como un medio para practicar esta alternatividad y para comunicarla, ya que ¿a quién que no esté interesado por su salud o por la justicia social no le serviría cultivar parte de sus alimentos en su propio hogar? 

Tal vez mucha gente parece estar cómoda enfrente de sus televisores consumiendo la chatarra que compró en el supermercado, pero al mismo tiempo somos muchos otros los que intentamos un cambio. La importancia de Laboratekio fue dar visibilidad a estos esfuerzos y voluntades y conformar una red que pretende continuar trabajando en una plataforma de intercambio de servicios. A sabemos queno estamos solos, ni estamos locos. El sistema de libre mercado es elque enloqueció, pero al menos, talleres como estos, vinculan a los que intentamos unaparte de cordura en nuestras vidas. Y si nosotros, los individuos, somos las partes que conforman el todo social, entonces éste participa de la vida que intentamos generar.

Taller de replicadores: creando comunidad

Hace varios meses, después de trabajar durante año y medio en diversos espacios convocando a tequios de trabajo comunitario para construir huertos, el equipo de Laboratekio se dio cuenta de que había que modificar el plan.

-El plan al principio era organizar tequios semanales que reunieran las necesidades de las personas para aprender sobre agricultura urbana y permacultura, donde pudieran trabajar, aprender, compartir recursos y construir huertos. Todo esto sin poner al dinero como materia de intercambio, y usando los saberes y los recursos que TODOS podían aportar para hacer que sucediera.

No fue fácil ser pocos organizadores, había que trabajar, estudiar, seguir compromisos familiares y coordinar el tekio cada domingo.

Había pocos organizadores y la vida cotidiana de cada uno dificultaba la organización y el cumplimiento de los objetivos del trabajo, se volvía cansado y las comunidades no lograban formarse de manera continua pues había que desplazarse mucho. Entonces nos dimos cuenta de que la estrategia tenía que cambiar.

No había nada en el equipo organizador que no estuviera también en las demás personas que contaban con un espacio o que podían organizar los tekios. Así que decidimos descentralizar la red, reproducirnos en otros nodos de convocatoria que pudieran coordinar tekios en sus propios espacios. Otros podrían convocar incluso mejor o distinto a nosotros. De esta forma también resolveríamos el problema de realizar actividades sin una huella ecológica tan alta. Es más sencillo trabajar siempre con la consigna de lo local.

Es más fácil trabajar un huerto que se encuentra cerca de casa. Es más rápido llegar un domingo, y menos cansado el desplazamiento. También nos dimos cuenta de que no buscábamos ser “un proyecto” sino un movimiento, y para esto necesitábamos incluir a personas que compartieran nuestro objetivo y estuvieran dispuestas a asumir el reto de volverse coordinadores de huertos urbanos.

Dos de nuestros elementos organizadores ya llevaban tiempo trabajando el tema del medio ambiente, pero para uno de ellos se trató de una experiencia nueva. El aprendizaje en el trabajo nos hizo darnos cuenta de que todos los conocimientos y las necesidades para crear pequeños huertos personales o comunitarios estaban muy al alcance de todos. Una de las cosas más importantes que se necesitaban eran confianza por un lado, y capacidad organizativa y de convocatoria por el otro.

La confianza y las habilidades de organización y convocatoria no requieren de estudios en autoestima ni comunicación. La mayoría de nosotros las usamos alguna vez, y esas fueron las principales cosas que elegimos compartir en el taller de replicadores. Surgían naturalmente gracias a la exigencia del trabajo y cada uno dejaba salir de sí la habilidad cuando estaba lista para usarse.

Decidimos iniciar la red trabajando con los nuevos replicadores por que de ese modo sucederían varias de las cosas que necesitábamos en el terreno:

– Crearíamos una pequeña comunidad que pudiera compartir conceptos, manuales, recursos, habilidades y sobre todo una plataforma de convocatoria.

– Expondríamos las posibilidades y los retos del trabajo que hemos realizado y usaríamos las experiencias difíciles o complejas que se presentaron para mejorar las de quienes se iniciaran en el proceso.

– Conoceríamos su visión sobre el proyecto y su opinión nos ayudaría a diseñar de mejor manera la red (eso ahora está en proceso)

– Nos animaríamos mucho

El taller

Trabajamos el taller con dos meses de anticipación y diseñamos la convocatoria. Diseñamos los temas, la forma de trabajo, la forma de elegir a los participantes, y el ambiente que querríamos dentro.

Enviamos la convocatoria, recibimos ayuda de muchos tipos para su lanzamiento y dejamos que las

solicitudes fueran hablándonos de lo que las personas esperaban del taller. Después de leerlas todas, re acomodamos los elementos. Buscamos sobre todo, que se sintieran bien, relajados, parte de algo que les abría las puertas y que los esperaba con muchos ánimos.

Haciendo uso del concepto de gestión y redistribución de recursos logramos financiar las necesidades materiales y de logística. El taller se financió casi solo, y esto nos permitió abrir becas para quienes en ese momento no podían pagar con dinero el costo del taller. Quienes apoyaron financieramente el taller permitieron que otros pudieran formar parte. Todos y cada uno aportaron algo, y esto es parte fundamental de Laboratekio. La sostenibilidad no es difícil de alcanzar cuando la planeación tiene espacio para ocurrir.

El equipo organizador estaba muy ansioso. (Estábamos)  Era la primera vez que echábamos a andar algo tan lleno de pequeños elementos y con personas tan valiosas que nos prestaron muchas horas de su tiempo para escucharnos. Al final las cosas salieron bien, y todo valió el esfuerzo. Es una de esas ocasiones en las que uno constata el efecto del trabajo, el esfuerzo y la disciplina. Conceptos importantes para Laboratekio, como los ánimos, el contacto humano y la flexibilidad. Los pequeños detalles más valiosos los sostienen los grandes esfuerzos más precisos.

El ánimo de las personas nos ayudó mucho a seguir con los temas y aprendimos más de sus exposiciones personales que de las teorías que teníamos atrás. Otra vez, la experiencia nos enriqueció y nos brindó más energía y sabiduría que la teoría que uno pudiera repasar en un texto.

Hablamos sobre ecología, permacultura, huertos, y creación de comunidades, pero sobre todo hablamos de lo que a cada uno nos mueve. Esa es la riqueza individual que genera abundancia en el trabajo colectivo: el ánimo y el corazón.

Ahora vienen los retos. Estamos muy agradecidas con la Cooperativa Medios Comunes, con la Asociación civil Fundetih, que nos facilitaron sus espacios para la realización del taller. Con los diseñadores de la imagen, Uriel Pérez y Jorge Cruz, nuestra fotógrafa Yadith RiodelaLoza, el equipo de organización: Bárbara Tello y Rodrigo Beleño, los asistentes replicadores que aportaron materiales, alimentos, café y muchas otras cosas, la revista Mundo Verde que nos ayudó a difundir la convocatoria. También agradecemos a Anahí  y a Bianca Sandoval, a todos los que han sido anfitriones de los tequios pasados, y a todos y cada uno de los asistentes a esos tequios.  Sin la perfecta complementación de cada uno de estos elementos, Laboratekio no sería posible.

 

Ahora se están sembrando los nuevos Laboratekios en distintos puntos de la ciudad, y mientras tanto nos preparamos para el segundo taller para replicadores que tendrá lugar a finales de septiembre.

Sobre equilibrios, crisis antídotos y RESISTENCIA

Por Manuel Monzón 

Hace tiempo un compañero de un Área Natural Protegida me decía:

No te acerques a ese árbol, si te cae la resina no te quitarás la comezón con nada, bueno sólo una cosa te la puede quitar, acotó.

El antídoto a tan peligrosa amenaza crecía al lado del árbol que lo causaba, era la resina de otro árbol. Y siempre era así crecían uno al lado del otro, como el ying y el yang. Tan asombrosa revelación me llevó a la siguiente reflexión:

1) La naturaleza tiene equilibrios que aprenderle.


2) Cuando en lo social sentimos que el sistema nos avasalla y no hay salidas, sólo hay que abrir bien los ojos, ahí, también al lado de las formas de expoliación, crecen desde abajo, los antídotos, solo hay que verlos, rescatarlos, sistematizarlos y socializarlos (que son si no la comunidades sustentables, el fundamento del tequio, las prácticas de los indignados, las monedas locales o comunitarias, los huertos urbanos, etc.). 

3) Hemos dedicado mucho de nuestro tiempo a quejarnos más que a denunciar, protestar y organizarnos, hemos convertido la queja en una válvula para nuestra desesperación, indignación, miedos (justificados y no).

4) Al lado del problema también están los cómos, en el campo del trabajo, de la vivienda, del medio ambiente, del género. Se trata de actuar en redes y buscar nuestros propios equilibrios buscando la unidad en la diversidad.

Se trata, como diría Ernesto Sábato, de resistir, pero no de esa resistencia que sólo para los golpes viviendo en un permanente reflujo, sino de una resistencia activa y creativa, como se viene dando en tantas partes del mundo, como esa resistencia que representan ustedes compañeros replicadores del Laboratekio !!!